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El Cavernícola PDF  | Imprimir |  E-Mail
Por. Nicolás Rodríguez
 
ImageEl Cavernicola es una obra teatral de Rob Becker que ha sido adaptada e interpretada miles de veces alrededor del mundo, en las tablas salvadoreñas no ha sido la excepción. La fortuna para nuestro país es que su intérprete Fernando Rodríguez, es sin lugar a dudas uno de los actores que mejor presenta esta puesta en escena, con la cereza en el pastel de ser una adaptación a cargo de el  legendario Roberto Salomón. 
 
Fernando además de ser un polifacético actor, es uno de los pioneros  en el arte del stand up comedy en tierra Cuscatleca; algo que se nota magistralmente en su interpretación del cavernícola; y a diferencia de otros actores del mundo, su puesta en escena es diría yo que las más millenial de las versiones que existen, ya que no solo adapta aspectos de la modernidad del siglos XXI sino que también todo el monologo mantiene la esencia de la obra original con una adecuada representación de lo que el adulto joven millenial que obviamente a tenido que crecer en un mundo donde “el macho” no es lo que hace 15 o 30 años se proyectaba.
 
Este punto es uno de los retos más grandes en guion y en interpretación me supongo representó a las personas involucradas en este proyecto escénico. ¿Cómo mantenerse políticamente correcto en este tiempo donde la igualdad de género y el enfoque QUEER están en boga  (de hecho evolucionando). 
No deseo contarles de qué trata la obra, es algo que se los dejo a ustedes de tarea de ir a verla al teatro Luis Poma, donde afortunadamente es una de las obras que año con año están presente como titulo insignia de la temporada de cada año. Lo que sí les adelanto que todo gira en torno del tortuoso y a veces lento proceso de la evolución mental que el varón humano  ha tenido que lidiar con su autoimpuesta hegemonía que se niega a perder aun en tiempo modernos. 
 
El hombre (varón) moderno a pasado de defender sus tierras y posesiones, a limitarse a defender su espacio personal, ideas y visión de la vida. Pasando de un “esta es mi cueva y de acá no pasas!” a un “ déjenme tranquilo en mi sofá y mi control remoto”. Pero ya no les cuento más. Quiero que la vean con sus propios paradigmas y conceptos personales.
 
Solo quiero finalizar haciendo énfasis en que el cavernícola de la obra nos muestra en su reflexión que el hombre humano constantemente hace un gran esfuerzo por adaptarse no solo al planeta en que vive sino también en la sociedad en la que vive, donde desde tiempo de las cavernas hasta los tiempos de los smartphones le grita al mundo: ¡No soy un Animal!
 
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